Honda está tomando medidas agresivas para reducir sus costos de producción mientras enfrenta una competencia cada vez más fuerte de los fabricantes chinos, especialmente en el mercado de vehículos electrificados.
La compañía japonesa busca alcanzar ahorros superiores a los 1,5 billones de yenes, equivalentes a unos $9.400 millones, de aquí a 2030. Como parte de este plan, Honda está presionando a sus proveedores para reducir hasta un 30% el costo de algunos componentes.
Entre las medidas se contempla una mayor estandarización de piezas, la búsqueda de nuevos proveedores y un mayor uso de componentes fabricados en China.
La estrategia resulta particularmente llamativa porque Honda está intentando reducir sus costos mientras compite precisamente contra fabricantes chinos que han ganado terreno internacional gracias a sus precios, tecnología y capacidad de producción.
La situación llega después de un fuerte ajuste en la estrategia de electrificación de Honda. La compañía ha reducido sus expectativas sobre el crecimiento de los vehículos eléctricos y está dando nuevamente mayor importancia a los modelos híbridos.
Honda registró además importantes costos relacionados con la reestructuración de su negocio de vehículos eléctricos, en un momento en que fabricantes tradicionales de Japón, Europa y Estados Unidos están enfrentando una presión creciente por parte de las marcas chinas.
El objetivo ahora es claro: fabricar más barato para poder competir mejor.
Sin embargo, el movimiento también plantea una pregunta importante: ¿puede Honda reducir miles de millones de dólares en costos sin afectar la calidad y confiabilidad que históricamente han caracterizado a la marca?
La industria automotriz está entrando en una nueva etapa, donde la competencia ya no se define únicamente por quién fabrica el mejor carro, sino también por quién puede producirlo de manera más eficiente y a menor costo.
Tomado de fuentes: Reuters, Quartz.

